Alimentar a los fantasmas. Tessa Hulls.
Pocas novelas gráficas me he encontrado con una profundidad y documentación como esta de Tessa Hulls. Un trabajo de 10 años de profundizar en sus propios traumas, pero también en los de su madre y su abuela, a través de la historia de China. Alimentar a los fantasmas es la historia de tres mujeres. Una de ellas es Sun Yi, la abuela de la autora, periodista nacida en Shangai que se ve obligada a huir de la China comunista tras el ascenso de Mao Zedong. Su vida, tras la huida, cambiará para siempre. Su hija, Rose, es una niña mestiza fruto de una relación de su madre con un diplomático suizo que no estará presente en sus vidas. Rose se criará en Hong Kong sola, en una escuela anglosajona, mientras su madre empieza su largo y tortuoso periplo por la enfermedad mental. Rose emigra a los Estados Unidos y allí nace Tessa, la autora, que no encuentra su sitio dividida entre lo que su madre espera de ella y lo que ella quiere del mundo, entre sus raíces y una sociedad que no encaja con el ideal de mundo de su madre ni el de su abuela.
Mientras descubrimos la asombrosa y rocambolesca vida de Sun Yi huyendo de China a Hong Kong, Tessa Hulls nos muestra la historia y el pasado de China más reciente. Se nota que se ha documentado y bien. Y lo hace a través del sufrimiento de su abuela, que se atrevió a escribir un libro que la marcaría para toda la vida. Sun Yi fue para Tessa un personaje más que su abuela. Una figura que absorbía la energía de su madre. Nunca conectó con ella en vida, pero tras su muerte, quiere entenderla. Es por eso que emprende un viaje de exploración y descubrimiento de su pasado que marcará también su presente. El peso de la herencia familiar hunde a esta familia. La madre de Tessa entrega su vida a su madre para cuidarla, en una relación en la que las dos se retroalimentan en el miedo y el dolor. Rose y Tessa chocan. Tienen ideas diferentes del amor. Lo que para Rose es cuidar y amar a su hija, para Tessa es asfixia. Tessa no es capaz de responder a las expectativas de una madre que está criando a una hija como si viviera en China y no la prepara para un mundo, el de su Estados Unidos natal, en el que los códigos son muy pero que muy diferentes.

Las tres mujeres de esta familia reaccionan ante el trauma y el dolor de forma diferente, aunque el origen sea el mismo. Tessa huye de su madre y de su familia, se convierte en una nómada en busca de sí misma, pero para llegar a conocerse, se dará cuenta de que tiene que ir a la raíz de todo, conocer el pasado para liberarse y vivir el futuro en paz. Y a través de este cómic, la historia de estas tres mujeres se entrelaza y se desenvuelve, se libera para que esta madre y esta hija puedan llegar a entenderse mejor.
Alimentar a los fantasmas es un exorcismo. Un acto de liberación en el que la autora explora sus traumas más profundos y los de las mujeres de su familia para entender que todos alimentamos a nuestros fantasmas y que estos tienen el poder que nosotras les queramos dar. No le tiembla el pulso en mostrar los claroscuros de su vida, sus terrores y sus temores más profundos. Tessa Hulls se desnuda y hace un ejercicio de autoanálisis brutal y sincero en cada una de las páginas de este libro. Publica Reservoir Books. Y no puedo dejar de recomendarlo, no solo por la historia que cuenta, sino por las impresionantes imágenes que muestran a la perfección como los traumas y los fantasmas devoran a estas mujeres.
