Her Private Hell, de Nicolas Winding Refn

¿Qué esperar de Nicolas Winding Refn en pleno 2026? El enfant terrible del cine contemporáneo levanta pasiones y odios por igual y cada película que lanza llega rodeada de ese choque de expectativas tan peculiar. Sin ser tampoco yo fan incondicional suya, sus películas que me han gustado, me han gustado muchísimo, y las que no (ajem ajem, Only God Forgives), también me han… desagradado mucho. Pero su mirada de autor es única, eso sin duda, y en base a todas las obras suyas que he visto, de Her Private Hell me esperaba una fotografía impecable, violencia cafre y una incomodidad en el visionado que naciera de la peor baba posible. ¡Si hasta contaba en esta cinta con una actriz tan potente como Sophie Thatcher en el papel protagonista! ¿Qué podría salir mal?

Me gustaría poder contaros aquí algo de la sinopsis de esta película, pero ahí radica el mayor problema de la cinta: parece que Winding Refn ha apostado aquí por el “no plot, just vibes” y es algo que me hubiera gustado saber antes de verla, porque quizá así la hubiera podido disfrutar más. Tenemos a un grupo de mujeres bellísimas preparándose para el rodaje de una película espacial muy camp, en medio de una ciudad liminal llena de rascacielos envueltos en una niebla púrpura amenazadora, un misterioso asesino llamado The Leatherman que llega con la niebla y que solo mata mujeres y niñas inocentes, que las ronda… y una especie de segunda línea argumental en que un ex marine estadounidense busca a la hija que le ha sido arrebatada en Japón. Elle, a quien encarna Sophie Thatcher, es una actriz a quien algunos tacharían de nepobaby, y la tensión tanto con su padre (que es, de por sí y valga la redundancia, todo un “personaje”) como con su jovencísima madrastra es palpable desde el comienzo. Como elementos iniciales no están nada mal, es la falta de rumbo en cuanto a donde van esos elementos a partir de la primera media hora la que traiciona las expectativas que habíamos puesto en ese imaginario que nos plantea NWR.

Her Private Hell comparte muchos elementos con Only God Forgives, pero sobre todo con The Neon Demon, particularmente a nivel estético, pero a diferencia de ésta última no cuenta con una temática o narrativa lo suficientemente potente para que le sirva de columna vertebral. Como resultado, el male gaze que impregna muchas de sus escenas (las mujeres ladrando, esos planos en que se recorre un cuerpo de arriba a abajo de una manera prácticamente voyeur, o incluso alguno de los asesinatos) resulta tan gratuito que se rompe el hechizo y el mal rollo que evoca la atmósfera creada por el director. Entre la aparente desconexión entre las dos líneas argumentales, algunos diálogos que se quedan en anticlímax cuando parecía que estaban a punto de explotar y ese final tan marciano y abierto, al final la sensación que me quedó, a pesar de la brillante interpretación de Sophie Thatcher y todo el eye candy, es que Her Private Hell podría haber sido un peliculón si se hubiera contado con un buen guionista que supiera dar mayor profundidad a los personajes y una forma más inteligible a la trama para que la cinta no fuera puro imaginario pop made in NWR. Pero, como ya se ha dicho alguna vez, NWR es su mayor fan y eso le conviene en su mayor enemigo: él produce esta cinta, él la dirige, él ha escrito a solas el guión. “O lo tomas o lo dejas”, parece decirnos una y otra vez a los que le descubrimos con Drive, y no creo que eso cambie en trabajos futuros, viendo como los incondicionales de su obra buscarán la manera de aplaudir esta película inclasificable, de exprimirla y quedarse solo con lo bueno.  

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