Laurie Anderson y Sexmob

Hay artistas y artistas, y Laurie Anderson se engloba en una categoría propia. Es algo más que cantante, compositora, investigadora, trovadora, fotógrafa, creadora visual. Pluridisciplinar es una palabra que incluso se queda corta para definirla. Verla en directo es siempre una experiencia única que no hay que perderse. Dentro del marco del Festival de Jazz de Barcelona actuó en L’Auditori acompañada por Sexmob, una banda de jazz formada por músicos de nivel que supieron acompañarla a la perfección. Laurie Anderson es palabra, es música, es imagen, es presencia. Su figura magnética te atrapa desde sus primeros pasos sobre el escenario. Juntos, ella y Sexmob rpesentaban el espectáculo Let X=X, del que ya pudimos ver algunos fragmentos en la inauguración del Barcelona Poesía hacía unos meses.

Empezó Laurie Anderson con su inseparable violín en solitario, hipnótica cual violinista de Hamelin, allí ya nos tenía atrapados en su red. Con sus pasos sinuosos, casi flotando sobre el escenario. Luego se le unió la banda. Por supuesto, nos habló de los que está pasando en Estados Unidos. Siempre reivindicativa. La primera sorpresa fue escuchar “Big Science” en todo su esplendor seguido por “Language Is a Virus”. Mientras, también rendía homenaje a muchos compañeros músicos y escritores con sus palabras y sus imágenes, algo que fue haciendo durante todo el espectáculo: pudimos ver a John Cage, Gertrude Stein, Arthur Russell, William S. Burroughs o Cornel West, entre otros. También le dedicó unas cuantas palabras de apoyo al nuevo alcalde de Nueva York, recién elegido. Un soplo de esperanza en la desesperanzadora situación actual de su país.

Esa noche sonaron deliciosas canciones como “Coolsville”, “It’s a Lovely Day” de Arthur Rusell o un “Dirty Blvd.” de Lou Reed del que también escuchamos la voz en “Junior Dad”, una versión que hizo Reed con Metallica. Hubo versión exquisita del “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” de Dylan. Y evidentemente, escuchamos otras muchas canciones de su catálogo como “Beautiful Red Dress” o “Volcanoes on Mars”.

Anderson nos contó una divertida historia de su abuelo Axel Anderson que creó a través de la IA. Aprovechando para hablar de lo poco fiable que es. Porque si hay algo que le gusta a Laurie y que sabe hacer muy bien, es contar historias. La palabra siempre es protagonista, el lenguaje y cómo lo utilizamos. Anderson es una artista que reflexiona sobre todo ello y lo transforma en maravillosas canciones que en directo suenan excelsas. Entre otros temas también pudimos escuchar “Muddy River”, “Uncle Allen” o “The Size of the Con”. Para acabar con “Born, Never Asked” y una pequeña clase de tai-chi inspirado en Lou Reed que nos hizo movernos del asiento como despedida. Salimos del Auditori con una sonrisa y sabiendo que habíamos visto uno de esos conciertos que no se olvidan nunca de una artista inmensa y única.

Foto: Alba Morera

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