La pálida luz de las colinas. Kei Ishikawa

No es la primera novela del nobel Kazuo Ishiguro que se adapta, recordemos la magistral Lo que queda del día de James Ivory con Anthony Hopkins y Emma Thompson, pero esta es la primera novela que escribió el escritor y que además está dirigida por un director japonés Kei Ishikawa. La pálida luz de las colinas se sumerge en el horror de la bomba atómica de Nagasaki, Ishiguro nació en Nagasaki, aunque se trasladó a vivir a Inglaterra en los años sesenta, y lo hace a través de la historia de una madre y una hija y el pasado de la primera en la ciudad japonesa.

La película se divide en dos líneas temporales. En un pequeño pueblo de la Inglaterra de 1982, Etsuko (Yoh Yoshida) rememora junto a su hija Nikki (Camilla Aiko) su juventud en Nagasaki poco tiempo después de la caída de la bomba atómica. Al principio, Etsuko es reticente a bucear entre las aguas oscuras de su pasado, pero su hija Nikki, periodista en busca de una historia personal con la que implicarse, insiste para que su madre le cuente el porqué de su decisión de abandonar Nagasaki y mudarse a Inglaterra.  

El pasado y la memoria se cruzan mientras ambas mujeres hablan sobre las experiencias de Etsuko en su país natal y sobre las decisiones que tomó en el pasado y que marcaron para siempre su vida y la de sus dos hijas. En esta su primera novela, Ishiguro, que también produce el film, tira de sus experiencias personales y nos muestra cómo quedó marcado por el trauma de la bomba atómica y la postguerra. Aunque se marchó del país con apenas cinco años, quizás como Keiko, la hija mayor de Etsuko en la película.

Etsuko y Nikki viven los últimos días en la casa familiar en Inglaterra. Etsuko, viuda ya, ha decidido venderla, es demasiado grande para ella sola. Ambas se enfrentarán a su pasado, lejano y más cercano, en sus conversaciones, en sus ratos en el despacho de su padre o trabajando en su jardín japonés. Ambas esconden secretos que las persiguen en sus sueños y en sus vigilias. Juntas, aprenderán a vivir con esos secretos que durante tantos años han ocultado y que jamás habían compartido. La memoria aquí es un recurso para la supervivencia, para seguir adelante, para construir un futuro cuando el pasado es demasiado pesado e insoportable. Una joya sentida, con los suficientes claroscuros para hacer que esta historia británico-japonesa te atrape y te emocione.

Por cierto, que pronto tendremos otra ansiada adaptación del escritor, Klara y el sol dirigida por Taika Waititi con Jena Ortega y Amy Addams como protagonistas. Una historia futurista sobre una niña robot a la que compran para ser la compañera de una niña enferma. La familia, las relaciones de parentesco, los secretos. También están muy presentes en esta novela. Estoy deseando ver que ha hecho Waititi con ella.

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