Minor White y Joaquín Tusquets de Cabirol, en el KBr

Este fin de semana estuvimos en nuestro adorado KBr, el espacio expositivo de la Fundación Mapfre que se ha ganado a pulso su lugar como templo para los amantes de la fotografía. Su programa doble presenta, por un lado, una gran retrospectiva dedicada al estadounidense Minor White. Por otro, una muestra que rescata del olvido al fotógrafo aficionado catalán Joaquín Tusquets de Cabirol. Ambas exposiciones podrán visitarse hasta el 6 de septiembre y forman parte de la programación oficial de PHotoESPAÑA.

Minor White (1908-1976) fue una figura muy influyente en la fotografía estadounidense del siglo XX. White desplegó sus ideas sobre fotografía mediante una obra personal, así como a través de la docencia o la actividad editorial y museística. Fundó y editó la revista Aperture y ejerció como profesor en algunos de los centros de enseñanza más relevantes de la escena norteamericana, como la California School of Fine Arts, el Rochester Institute of Technology y el Massachusetts Institute of Technology. La exposición que ahora acoge el KBr conmemora el cincuenta aniversario de su fallecimiento.

Minor White entendía la cámara como una herramienta para activar en el espectador una experiencia de transformación interior. No le interesaba simplemente registrar el mundo exterior, sino que aspiraba a que sus imágenes provocaran una resonancia íntima en quien las contemplara. La exposición de la obra fotográfica de White permite adentrarse en su construcción poética del relato visual, alejándose del reportaje puro para adentrarse en la memoria íntima.

Desde el punto de vista estilístico, la obra de White evolucionó progresivamente desde un enfoque más documental hacia una abstracción cargada de simbolismo. Sus fotografías destacan por una comprensión profunda de la materia fotográfica: negros densos, sutiles transiciones de luz y veladuras que no son meros efectos decorativos, sino parte esencial del mensaje transmitido.

El recorrido expositivo sigue en líneas generales un itinerario cronológico y geográfico, recorriendo las ciudades que marcaron la trayectoria vital y creativa del fotógrafo.

A lo largo del recorrido, podemos admirar sus temas más representativos (la fotografía de naturaleza, el retrato y la fotografía de calle), con una especial atención a su trabajo con secuencias, un formato que White consideraba esencial para la construcción de significado de sus imágenes, y que él mismo describía como una suerte de “cine de imágenes fijas”. Me parecieron especialmente fascinantes sus últimas series de paisajes naturales, escenas urbanas y detalles cotidianos, que rozaban la ilustración o la pintura abstracta. A destacar también sus últimas fotografías de naturaleza, en color, que podemos ver en una fascinante presentación visual.

En segundo lugar, el KBr nos presenta la interesantísima obra fotográfica de Joaquín Tusquets de Cabirol (1904-1979), que nos ofrece un recorrido fascinante por una Barcelona de posguerra rescatada del olvido. Tusquets de Cabirol era químico, y estuvo muy activo como fotógrafo amateur durante las décadas de 1940 y 1950.

La obra de Tusquets de Cabirol se centró en la vida cotidiana, el paisaje urbano, el litoral y el entorno rural, retratados mediante planos generales de carácter documental y planos detallados centrados en la geometría.

El legado de Tusquets de Cabirol está compuesto por cerca de 5000 negativos y alrededor de un millar de copias positivadas. Encontramos numerosas fotografías del puerto de Barcelona (donde Tusquets no parecía buscar una mirada pintoresca, sino capturar una dimensión laboral y social), de la ciudad en general, los paisajes rurales y documentación de algún viaje a Francia e Italia.

En resumen, una exposición doble interesantísima para explorar dos formas distintas de entender la fotografía: la introspección espiritual de un maestro reconocido internacionalmente y la mirada discreta de un aficionado que, sin saberlo, estaba documentando toda una época. Muy recomendable.

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