Messa, belleza, oscuridad y doom escarlata
Hay bandas que necesitan subir el volumen para hacerse notar y otras que consiguen algo bastante más complicado: que el público contenga la respiración. Messa pertenecen a esta segunda categoría. El cuarteto italiano regresó a Barcelona el pasado miércoles 28 de octubre para ofrecer en la sala Salamandra una demostración de personalidad musical, intensidad atmosférica y elegancia sombría. Una cita especialmente esperada, además, por tratarse de una de las primeras oportunidades de disfrutar en directo de The Spin, su magnífico cuarto trabajo, publicado en 2025.
La velada empezó con The Night Eternal, una formación alemana que ejerció de contrapunto a los protagonistas de la noche. Parecía una especie de hijo bastardo entre Iron Maiden y The Cult. Su metal de inspiración clásica y aire oscuro y gótico preparó el terreno para una actuación que iba a transitar por territorios bastante menos convencionales.
Messa, banda formada en Bassano del Grappa, lleva años construyendo un lenguaje propio a partir de materiales aparentemente dispares. Doom metal, blues, jazz, rock gótico, psicodelia y ambient oscuro conviven en una propuesta que el propio grupo ha bautizado como scarlet doom. Una etiqueta que, lejos de ser un simple recurso promocional, ayuda a entender la particular naturaleza de una música que encuentra su fuerza tanto en la contundencia como en la sutileza. Porque Messa no son únicamente una banda de metal: son también un ejercicio de tensión, contraste y sofisticación.

El repertorio arrancó con ‘Babalon’ y ‘Fire on the Roof’, antes de adentrarse en el universo de The Spin con ‘At Races’, ‘The Dress’ y ‘Thicker Blood’. La combinación de estos temas permitió comprobar hasta qué punto el nuevo material ha ampliado las posibilidades expresivas del grupo. Las composiciones se desarrollan mediante cambios de intensidad, pasajes instrumentales envolventes y riffs que aparecen y desaparecen como amenazas suspendidas en el aire. No hay prisa por llegar a ninguna parte: Messa prefieren construir paisajes, levantar tensiones y dejar que las canciones encuentren su propio punto de ebullición.
En ese equilibrio entre delicadeza y violencia reside buena parte de su atractivo. La voz de Sara Bianchin constituye el elemento vertebrador fascinante de la música de la banda. Su interpretación le aporta a las composiciones una dimensión casi hipnótica.
Lo interesante de Messa es que su música no necesita elegir entre belleza y brutalidad, entre sofisticación y visceralidad. Puede ser al mismo tiempo ceremonial y amenazadora, sensual y abrasiva, delicada y demoledora. En un panorama metálico en el que demasiadas propuestas parecen conformarse con reproducir fórmulas reconocibles, el cuarteto italiano ha conseguido desarrollar una identidad que no se deja encerrar fácilmente en ninguna etiqueta. Su evolución no consiste en abandonar sus raíces, sino en ensancharlas hasta incorporar influencias muy variadas.
La actuación de Salamandra confirmó que Messa atraviesan un momento especialmente interesante de su carrera. The Spin no es solamente un nuevo capítulo en su discografía, sino la consolidación de una visión musical que encuentra en el escenario su dimensión más física y envolvente. Lejos de limitarse a reproducir la oscuridad de sus grabaciones, la banda la transforma en algo vivo, lleno de matices y contrastes. Una propuesta tan contundente como elegante que demuestra que, a veces, la mejor manera de golpear al oyente no consiste en hacerlo con toda la fuerza posible, sino en conseguir que se abandone voluntariamente a la oscuridad.
