APS, un poco de acidez y un poco de dulzura

Foto de Alessandro Villa

Foto de Alessandro Villa

Hoy hablamos de circo contemporáneo. Hemos tenido el placer de entrevistar a la compañía KET, que está presentando su espectáculo APS (amigas para siempre). Como siempre, empezamos con cuatro preguntas genéricas que les hacemos a todos nuestros entrevistados.

¿Por qué circo?

Desde KET o un hábitat propio elegimos el circo como principal vía de expresión para la escena porque nos parece que el compromiso del cuerpo que ofrece es muy poderoso, especialmente cuando se usa para vehicular estados de forma expresiva o cuando se vincula a una composición donde se utiliza como signo para hacer llegar una historia, vivencia o servir a una reflexión concreta.

¿Hacia dónde va vuestra carrera como artistas circenses?

Esperamos que a poder formar parte de muchos proyectos artísticos y escénicos comprometidos con las realidades en las que vivimos y a las que nos enfrentamos. Ojalá, de forma cada vez menos precaria.

¿Qué artistas diríais que os han influenciado más?

Sin duda artistas como Iara Solano, Alberto Cortés, El Conde de Torrefiel, Marina Otero, Juanpe Sánchez, Marina Garcés, Phoebe Waller-Bridge, etc. Y específicamente dentro del sector circense, Alice Rende, Cata Aguayo, Antonia Kuzmanić, Juan Carlos Panduro y Chloé Moglia.

¿Cuál es vuestro artista actual preferido, y por qué?

¡Qué difícil escoger solo uno! Diremos que Alberto Cortés, porque nos fascina su capacidad de invocar paisaje y presencia con sus palabras.

Y a continuación, me gustaría haceros algunas preguntas concretas sobre la compañía y vuestro último espectáculo.

Empecemos por el principio: ¿qué es KET y qué necesidad os llevó a crear la compañía? ¿Qué queríais encontrar (o construir) cuando decidisteis poner en marcha este proyecto?

KET surge en 2020 a raíz de muchas conversaciones atravesando pantallas durante la pandemia. Burgos-Barcelona. Amaya y Sophie nos pasábamos referencias de obras para ver y comentar después, grabábamos coreografías e ideas artísticas en nuestras casas y discutíamos sobre las artes escénicas y el circo. Grabamos una videoperfomance casera llamada IANUA, que acabó programada en la edición pandémica del Berlin Circus Festival. Esto nos impulsó para seguir creando juntas. ¿Por qué no intentamos un espectáculo? Creo que lo que esperábamos encontrar en un principio era materialización de energía creativa y poco a poco se ha ido convirtiendo en un lenguaje en común y en responsabilidad respecto a la creación de piezas escénicas de circo y lenguajes híbridos que estén conectadas con cosas no solo propias, sino universales.

El nombre de la compañía ya parece toda una declaración de intenciones. ¿Qué significa para vosotras «un hábitat propio»? ¿Es un espacio físico, artístico, emocional, político… o un poco de todo?

Efectivamente, es todo eso. Tomamos la famosa frase de Virginia Woolf “toda mujer necesita una habitación propia” y pensamos que nos apetecía mucho explorar qué habitación escénica saldría de la unión de nuestros universos, con la intención de que fuera honesto y seguro para nosotras y pretendiera ofrecer algo valioso al afuera.

APS (Amigues per Sempre) es vuestro primer espectáculo de autoría propia. El título puede generar una imagen prototípica de amigas propia de las películas de institutos, pero detrás parece haber bastante más. ¿De dónde nace la pieza?

APS nace de infinitas conversaciones sobre nuestras inquietudes, de muchísima improvisación en sala de ensayo y de ir entendiendo poquito a poquito que lo más verdadero era que la propia pieza estuviera atravesada por nuestra preocupación por nuestra amistad concreta, la posición de la amistad en nuestras vidas y la posición de la amistad frente al malestar contemporáneo.

Hay dos trapecistas en escena, pero la amistad parece ser la verdadera protagonista. ¿Qué queríais investigar sobre los vínculos entre amigas que no podía explicarse simplemente hablando y que necesitaba pasar por el cuerpo y por el circo?

En la pieza tenemos una escena de trapecio compartido. Lo llamamos así para diferenciarlo de la técnica de trapecio dúo que tiene una serie de figuras y secuencias concretas. Nosotras hemos encontrado cuál es nuestra forma específica de mover nuestros cuerpos en el mismo trapecio, compartiéndolo. Eso resulta en muchos momentos en los que soy apoyo o soy sostenida, soy invadida o invasora, estoy cerca, estoy lejos… Como en la amistad. Creemos que atravesando nuestro cuerpo de todo esto ofrecemos un retrato que se percibe diferente a una narración con palabras.

Además del trapecio, en la pieza aparecen memes, elementos digitales, escritura en directo, imágenes proyectadas y unas zapatillas con suelas luminosas. ¿Qué os interesa de la mezcla entre un lenguaje tan físico y ancestral como es el circo y la comunicación contemporánea a través de pantallas?

Vivimos en un momento de extrema hibridación en muchos aspectos y creemos en el potencial expresivo de diferentes estilos y herramientas comunicativas. Nos parece interesante el contraste entre lo “orgánico” y carnal del circo y lo aparentemente inorgánico de lo digital. Tanto como para proyectarnos el circo en la piel.

Foto de Laxmi Fernández

¿Cómo creéis que la comunicación digitalizada altera o desfigura nuestra forma de amar? ¿Qué habéis descubierto durante el proceso de creación? ¿Las redes sociales nos han hecho mejores amigas, peores amigas o simplemente amigas con wifi?

Queridas amigas, seguimos haciéndonos la misma pregunta. Es infinito. Hay casos para todo. Es precioso poder estar en contacto directo con un amigue que vive al otro extremo del mundo y a veces un whatsapp mal leído puede cargar de resentimiento una relación. A veces por la pantalla dices cosas que no dirías a la cara, tiene ese efecto “confesionario”. No sabemos. Creemos que la tecnología ofrece recursos y que hay que ser sabias para utilizarlos. Nosotras somos muy fans de los memes.

Habláis de «políticas de la ternura». ¿Qué significa para vosotras reivindicar la ternura como algo político? ¿Puede un espectáculo de circo convertirse también en un espacio para hablar de cuidados, afectos y formas de relacionarnos?

Desde luego, el circo DEBE convertirse todavía MÁS en un espacio para hablar de cuidados, afectos y política. El concepto de políticas de la ternura o de ternura radical estuvo muy presente en las primeras residencias de APS, ya que la ternura ofrece un espacio de resistencia ante la dureza de la incertidumbre, la ansiedad y demás cosas de los malestares contemporáneos.

En un momento en que parece que todo tiene que ser inmediatamente compartible, fotografiable y convertido en contenido, ¿qué puede hacer todavía el circo que no pueda hacer Instagram? ¿Qué sucede en APS que solo puede suceder cuando hay dos cuerpos y un público compartiendo el mismo espacio?

Puede sonar cliché, pero el encuentro que ofrecen las artes vivas moviliza de una manera que no puede hacer Instagram. También ahora mismo el teatro se convierte en un espacio “sacro” donde silenciamos el móvil, una especie de reducto para la atención focalizada en un solo canal.

En vuestra forma de tratar el tema de la amistad, el amor, los cuidados y la vulnerabilidad hay solemnidad pero también cierta dosis de juego, absurdo y cultura pop. ¿Qué papel queréis que tenga el humor?

Un papel muy importante. Creemos que hay que aportar ligereza y juego para poder colocar y digerir la densidad y el peso. Por eso nos gusta decir que APS tiene un tono irónico y tierno. Un poco de acidez y un poco de dulzura.

Si alguien no sabe absolutamente nada de KET ni de APS y os pregunta por qué debería venir a veros, ¿qué le diríais? Y, sobre todo, ¿qué os gustaría que esa persona se llevara consigo cuando se apaguen las luces y vuelva a casa?

Debería venir a vernos porque hay que venir a ver muchos más espectáculos de artes escénicas híbridas y emergentes. En concreto APS lo hemos preparado con mucho mimo y todos los recursos que hemos podido conseguir, nos gusta pensarlo como regalo escénico. Nuestra fantasía es que cada persona que venga a ver APS llame o escriba a un amigue del que se ha acordado durante la pieza, ojalá eso desencadene cosas bonitas.

Y para terminar, ¿cómo definiríais lo que es hacer circo en el siglo XXI?

Hacer circo ahora es una cosa terrible, emocionante, precaria y fantástica. Es un momento muy interesante para el circo, porque sentimos que está explotando su carácter expresivo y de investigación y de autorías singulares como nunca antes.

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