Oposición de Sara Mesa
La protagonista de Oposición, Sara Villalba entra como interina en la administración pública, en un programa de reciente creación. Entra como toda persona, el primer día de trabajo con la ilusión de un nuevo comienzo. Incluso se plantea presentarse a una oposición y conseguir un empleo para toda la vida. Énfasis en toda la vida. Décadas y décadas de hacer lo mismo, en un puesto que no te llama, que no es lo tuyo, atrapada en un entorno muchas veces hostil. El burocrático, en el que todo tiene una manera de funcionar, no precisamente la más sencilla, y en el que nada se cambia, todo permanece, impertérrito, aplastante, demoledor.
Y eso es lo que le pasa a nuestra protagonista, que se ve atrapada en esa maquinaria “perfectamente” engrasada, en la que, como todo en palacio, las cosas van despacio. Llega a ese edificio gris que se convertirá en su cárcel, sin saber qué es lo que tiene que hacer y lo peor es que nadie le explica absolutamente nada. Y tendrá que acostumbrarse a una vida, la de funcionario, en el que el mundo no funciona como esperas, sino como las normas establecidas parece que cientos de años atrás, dictan. Unas normas, que, además, nadie te explica.
En este panorama se sumerge Sara con su inocencia de estudiante recién licenciada, con ganas de aprender y un sentimiento de culpa gigantesco por no hacer nada de nada. La burocracia empieza a engullirla como un monstruo hambriento e insaciable. Pero no nos engañemos, no es esta una novela sobre la burocracia, aunque sea una de las grandes protagonistas, no. Esta es una novela sobre la libertad, sobre el desengaño, sobre los deseos no cumplidos, sobre los deseos reprimidos, sobre la vida, en fin.

En Oposición Sara Mesa hila sus propias experiencias como funcionaria para dar verosimilitud al relato, pero va más allá. Reflexiona sobre el lenguaje, el administrativo, encorsetado, crudo y frío, un lenguaje en el que “realizar era mejor que hacer y recepcionar mejor que recibir». El lenguaje del subterfugio. Pero también el lenguaje de la supervivencia al que se aferrará Sara para oponerse, que no opositar, a este mundo que la devora por momentos.
Divertida, absurda, desquiciada. Oposición es una historia irreverente que se lee de un tirón, que se absorbe, que te atrapa en sus trampas burocráticas, en el que sientes la opresión a la que se enfrenta la protagonista. En ese ambiente claustrofóbico de la masa funcionarial que te arrastra. Pero también de una historia absurda y cada vez más, en la que la protagonista está intentando buscar su propio camino.
Recuerdo que varios funcionarios se fueron ofendidos de la interesantísima presentación del libro en Barcelona, está claro que no tenían sentido del humor. Porque es un libro divertido y oscuro al mismo tiempo, que refleja una realidad, exagerándola por supuesto, pero realidad, para explicarnos una historia de liberación personal.
