L’Alternativa Festival de Cinema Independent de Barcelona 2025 (II)
Feminismo y supervivencia
Si escribimos el nombre de Lizzie Borden en el buscador de Google, el primer resultado que aparece (y el más habitual en el listado posterior), es el de una mujer conocida como “la loca del hacha”, una estadounidense sospechosa —y absuelta por el jurado— de haber asesinado a su padre y su madrastra en 1892.
Esta Lizzie Borden es tal vez la más popular en el imaginario colectivo, especialmente el estadounidense (una serie de Netflix y varias películas lo demuestran), pero no es, ni mucho menos, la única. Y es que, cuando contaba con tan solo once años, Linda Elizabeth Borden decidió, en un radical gesto de rebeldía adolescente, que Lizzie Borden sería su nombre artístico a partir de entonces. Lo que aún no sabía, es que años más tarde acabaría convirtiéndose en una de las figuras clave del cine estadounidense más alternativo, feminista y radical. Es por ello que en 2025 L’Alternativa ha decidido dedicarle uno de sus focos y programar, en colaboración con la Filmoteca de Catalunya, tres de sus películas: Regrouping (1976), Born in Flames (1983) y Working Girls (1986). Hablamos en este artículo de la primera de ellas.
Regrouping (Lizzie Borden, 1976)

Ubicado durante la segunda ola de feminismo que desencadenó el movimiento de liberación de las mujeres en Estados Unidos, Regrouping es un film que a pesar de tener casi medio siglo aborda temas de innegable actualidad. Película que surgió con la intención inicial de retratar a un grupo de mujeres artistas, la ópera prima de Lizzie Borden se compone de múltiples capas, es compleja y está en constante transformación. Tal vez no ofrezca respuestas, pero sí que plantea preguntas muy pertinentes y necesarias. ¿Es posible a día de hoy realizar un cine que no reproduzca las estructuras jerárquicas y patriarcales de la industria? ¿Puede el feminismo cambiar la manera de ver y organizar el mundo? ¿Quedaba espacio para una utopía feminista en el S. XX? ¿Y en el XXI? ¿Se puede en la actualidad hacer cine desde los márgenes tal y como se hacía en los años 70?
Me gustaría pensar que sí, que otra manera de hacer las cosas es posible. Principalmente, porque luchar sin esperanza se me hace muy cuesta arriba. Busco en YouTube el vídeo Semiotics of the Kitchen (1975), de la artista feminista Martha Rosler. En él, Rosler se sirve de una serie de utensilios de cocina para cuestionar el rol de la mujer tradicional. Veo que acumula tan solo 306.000 visualizaciones a pesar de que hace 8 años que está colgado. A continuación, busco a RoRo, una influencer española que, perpetuando el legado de las tradwives estadounidenses, tiene un canal de vídeo en el que cocina para su novio y defiende el papel tradicional de la mujer como ama de casa. Más de 4.000 suscriptores en YouTube, vídeos con millones de visualizaciones y casi cinco millones de seguidores en Instagram certifican su incuestionable popularidad. A veces, siento que ser feminista se convierte en una tarea sisífica. A veces, se nos olvida que el feminismo sigue siendo imprescindible para alcanzar una sociedad más justa. A veces, olvidamos que podemos perder en poco tiempo logros que hemos tardado años en conseguir. Y a lo mejor un día, sin darnos cuenta, las mujeres del mundo acabaremos sufriendo el síndrome de la rana hervida y ya no seremos capaces de salir del agua. Porque para entonces, debido al imparable auge de la extrema derecha, habremos perdido irremediablemente derechos de todo tipo: sociales, económicos, laborales, reproductivos. Por motivos como este, influencers como RoRo tendrían que ver más películas como las de Lizzie Borden.
Duas Vezes João Liberada (Paula Tomás Marqués, 2025)

Portugal, S. XVIII. Liberada, disidente de género perseguidx por la inquisición, se enfrenta a un juicio en el que se le acusa, entre otros delitos, de sodomía.
Portugal, S. XXI. Un director pretende dirigir un biopic de Liberada y João, la actriz trans que interpreta el papel protagonista, cuestiona constantemente su enfoque. Las tensiones en el rodaje se suceden, el director enferma inexplicablemente, el espíritu de Liberada atormenta a João, y el film acaba transformándose en algo completamente distinto a lo que inicialmente estaba planeado.
Aunque el director que aparece en pantalla no es el director real de la película y el personaje de Liberada en realidad nunca existió, no podemos evitar pensar que este film despide, en cada uno de sus fotogramas, una inherente sensación de autenticidad. Autenticidad que se ve reforzada, aunque parezca paradójico, no solo por el tono metacinematográfico del film, sino también por la inclusión de ciertos elementos sobrenaturales. Rodada en 16mm y estructurada en cuatro capítulos, Duas Vezes João Liberada es la ópera prima de Paula Tomás Marqués, y es también un contundente manifiesto queer y disidente, un imaginativo ejemplo de cómo el cine dentro del cine puede ayudarnos en la ampliación de nuestros imaginarios y también, por qué no, en la reconfiguración de la historia. Una historia que a lo largo de los siglos ha silenciado a millones de voces, como la de Liberada y como la de João. Voces que en realidad no constituyen una minoría y que hubieran merecido, como mínimo, ser escuchadas con atención y respeto.
