Casa de alquiler. Weike Wang.

Keru y Nate se conocieron en la universidad, se casaron, adoptaron una perra y llevan una vida relativamente tranquila. Durante las vacaciones, alquilan una casa y la comparten con los padres de ella durante una semana y con los padres de él durante otra semana. Sus familias son como la noche y el día. Durante distintos momentos vitales de los protagonistas, que incluye dos periodos vacacionales, veremos como Keru y Nate intentan sobrevivir a su manera a la convivencia con sus respectivos padres y suegros. Esta es la premisa de Casa de alquiler, la novela de la escritora Weike Wang.

A través de estas dos vacaciones conoceremos a los protagonistas y sus progenitores. La familia de Keru es tremendamente exigente. Su madre quiere un nieto y que su hija cumpla con lo que toda mujer quiere cumplir. Su filosofía de vida es que tienes que exprimirte y esforzarte para prosperar, pero a pesar de que Keru tiene un mejor trabajo que su marido y que, además, le encanta lo que hacen, le exigen que cumpla con lo que se espera de una mujer. Ya sabéis a lo que me refiero.

Portada del libro Casa de alquiler de Weike Wang

En cambio, la familia de Nate son conservadores de clase trabajadora que ven a su hijo científico y profesor de universidad como alguien que se lo tiene demasiado creído. Y, además, no paran de pedirle cosas porque como su mujer gana “tanto dinero”. El caso es que la convivencia no es fácil, todos tienen sus propias manías y cuando tienen que vacacionar juntos estas chocan de manera irreversible. No sé cómo se las habrían apañado compartiendo casa con los cuatro progenitores. Quizás habría dado para un libro muy diferente.

Aunque no pasa nada especial ni extraordinario en Casa de alquiler, la premisa es interesante y da para el debate. Lo leímos en un club de lectura interesantísimo con Glady Juria sobre literatura asiática en el que hablábamos del papel de la mujer desde la perspectiva de la diáspora y sobre las parejas interraciales y los problemas a los que se enfrentan. La falta de estructura del libro hace que el relato se quede algo cojo. Me hubiera gustado que Keru desatara todo su potencial, pero si que es un libro que da mucho juego para reflexionar y debatir.

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