El vell escriptori. Aki Shimazaki.
Èmpuries en catalán y Tusquets en castellano sigue publicando la nueva pentalogía de la escritora japonesa Aki Shimazaki, Una campaneta sense batall (Una campana sin badajo). Ahora nos llega la cuarta parte tras Lluna plena (Luna llena), Suzuran y Una noia a Tòquio. No-no-yuri. (Una joven en Tokio). Os hablé de la primera aquí, de la segunda aquí y de la tercera aquí. Ahora nos llega El vell escriptori (El viejo escritorio).
En esta cuarta entrega, Aki Shimazaki nos cuenta la historia del hijo de la familia, Nobuki Niré. Si en Suzuran se centraba en la hermana pequeña Anzu, en Una noia a Tòquio en la hermana mayor Kyōko, y en Lluna plena en la pareja de ancianos padres, aquí el protagonista es para el heredero de la familia Niré. Su madre a la que conocimos en Lluna plena, sigue en la residencia de ancianos con su padre. El Alzheimer cada vez más avanzado. Ya no reconoce a su propio hijo. Nobuki vivirá esta situación con incomodidad, pero a través de sus propias hijas y de un encuentro fortuito en un viejo escritorio, descubrirá secretos de su madre Fujiko, que trastocarán su propia vida. Si habéis leído los anteriores libros, ya sabréis por dónde van los tiros, pero sino, no os lo cuento no sea que os destroce la trama. Los libros de la pentalogía se pueden leer también de forma independiente.Vuelve la sencillez de Aki Shimazaki, pero es una sencillez engañosa, llena de capas de sentimientos ocultos, de secretos que se van desvelando poco a poco, de relaciones que afectan a unos y a otros, de conexiones inesperadas. Explorando siempre las relaciones familiares, en El vell escriptori, Shimakazi nos regala estas historias en forma de puzle sorprendente que va encajando todas las piezas poco a poco.
La memoria como resguardo del pasado, se pierde en Fujiki, pero su hijo conseguirá poco a poco reconstruir un pasado sobre su madre que desconocía por completo. ¿Acaso conocemos a la perfección a las personas que nos trajeron al mundo y nos criaron o tenemos una idea de ellos que no nos deja ver la totalidad de su persona, más allá del concepto madre? Como siempre, una lectura deliciosa de la mano de una de las grandes escritoras japonesas contemporáneas.

