Turba, o el particular universo de Sinéad Spelman

Hoy queremos hablaros de una exposición que podéis ver en el espacio La Capella de Barcelona. Se trata de Turba, de Sinéad Spelman.

Nacida en Dublín en 1978 y afincada en Barcelona desde hace tiempo, artista Sinéad Spelman ha desarrollado una práctica que se mueve entre el dibujo, la escultura y la escritura. Cofundadora del proyecto Halfhouse y habitual de espacios como el MACBA, la Fabra i Coats o la Fundació Suñol, su obra ha ido consolidando una iconografía muy particular: cuerpos incompletos, figuras suspendidas, presencias vegetales y una sensación persistente de fragilidad física y emocional.

Acercarse al universo visual de Spelman es introducirse en unos dibujos que parecen emerger desde una zona intermedia entre el sueño, la enfermedad y la introspección. Hay algo orgánico y vulnerable en sus figuras, como si estuvieran atrapadas en un proceso de transformación permanente.

El trazo es aparentemente sencillo y evita cualquier virtuosismo decorativo para centrarse en una expresividad mínima pero profundamente inquietante. Sus personajes pierden extremidades, se confunden con raíces, se doblan sobre sí mismos o parecen brotar directamente de la tierra. En su trabajo conviven la melancolía, la pasividad y una extraña resistencia corporal que convierte cada imagen en un pequeño campo de tensión psicológica.

Todo este universo visual encuentra una nueva expansión en Turba, la exposición que puede verse en La Capella. La exposición ocupa el espacio central de La Capella con una serie de piezas suspendidas y dibujos de gran formato, donde el cuerpo humano aparece desarticulado, multiplicado o directamente absorbido por formas orgánicas. El resultado es una instalación que transmite la sensación de encontrarse dentro de un ecosistema vulnerable, a medio camino entre el pantano y el sueño febril.

Lo más interesante de Turba es cómo Spelman convierte la fragilidad en una experiencia espacial. Las obras cuelgan, flotan o se desplazan por la sala. El visitante no observa simplemente las piezas, sino que atraviesa esta colección de cuerpos torcidos, identidades incompletas y gestos detenidos.

El viernes pasado asistimos a una intervención musical de la artista. Parapetada detrás de una de sus obras, que se convertía en un filtro estético sensacional, Spelman convirtió una de las capillitas del espacio en un escenario improvisado en el que interpretó diversos temas a guitarra y voz.

Fue también la ocasión de conseguir el libro Turba, publicado por la galería ethall, que representa a la artista.

Tenéis hasta el 5 de julio para ver la exposición. Muy recomendable.

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