¿Un Woodstock en Toronto?
Revival69: The Concert That Rocked the World (Ron Chapman, 2022)
La inmensa mayoría del público de InEdit conoce el Festival de Woodstock de 1969 y el Monterrey Pop, realizado dos años antes. Los más avezados en la década de 1960 y el Summer of Love puntualizarán que antes fue el Trips Festival de San Francisco, en 1967, y que ese fue el verdadero embrión que dio lugar a los dos citados al principio. Pero pocos reivindican el Revival Rock que tuvo lugar en Toronto, en 1969, apenas pocas semanas después de aquel encuentro lisérgico en la granja de Max Yargur (en Bethel, Nueva York) que llenó tres días de paz y música. ¿A quién podría interesarle la historia de cómo se gestó un festival de rock and roll clásico, un género ya en horas bajas, en plena ebullición del flower power, aunque fuese en la ciudad más poblada de ese pequeño país llamado Canadá? Pues, desde luego, conociendo los entresijos del proceso y en qué acabó convirtiéndose al final, la historiografía de la música se estaba perdiendo (o había quedado injustamente olvidado) un capítulo importante.

Ron Chapman, cineasta que ha basculado entre el documental musical y el de reivindicación político-social, lo sabe. Y aquí, de hecho, une ambas filias, porque al consabido argumento de la quijotesca hazaña de dos jovenzuelos que, por amor a la música, se embarcan en una empresa que a todas luces les supera; se debe añadir, de forma inevitable, el contexto social del momento y la consideración, no banal, de que lo que propició que el Revival Rock 69 se acabará realizando de la manera más insospechada fue que John Lennon accedió, en el último suspiro, a coger un avión y actuar allí. Y lo hizo, y esto aparece de forma un tanto velada en el film pero no por ello menos veraz, no solamente porque iba a ser el primer concierto de su nuevo grupo con su amada Yoko Ono (la Plastic Ono Band) sino también porque esta se lo pidió expresamente para poder tener un altavoz más en su quimera por extender el amor y la paz en el mundo.

Ciertamente, uno se da cuenta en documentales como este, del fuerte idealismo (e ingenuidad) con el que se desarrollaban las cosas en un mundo pre-digital, ya estructurado y sustentado materialmente en el capitalismo, pero aún no tan globalizado. O, cuanto menos, advertimos cómo aún había márgenes para el error y la improvisación, como lo es el hecho de la conformación del cartel de ese Revival Rock 69 en Canadá, que partió de la idea de recuperar a las estrellas que apenas diez años antes estaban en lo más álgido de sus carreras de la mano del Rock And Roll, y que ahora prácticamente subsistían tocando en pequeñas salas de fiestas de todo el territorio estadounidense y en algunos casinos de Las Vegas, a los que se les fueron uniendo jóvenes talentos aún por emerger.

No deja de sorprender que a un par de locos jóvenes canadienses se les ocurriese que podía estar bien reunir en un concierto a esas estrellas que se resistían a apagarse del todo (Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard, Gene Vincent, Bo Diddley, entre otros), junto a otras que empezaban a brillar (en una especie de insospechado acto de traspaso de poderes): las primeras detenciones “oficiales” de Jim Morrison habían sido apenas una semana antes del festival, Yoko Ono se convertía en icono pop cult en Occidente y Alice Cooper empezó a decapitar gallinas en un escenario allí, en Toronto… Verlo para creerlo. Y todo pareció ser una gran bola de nieve que empezó con un boca-a-oreja y cuatro llamadas telefónicas.
Pero en este documental todo va muy rápido. Desde que conocemos que el proyecto se gesta en las cabezas de sus creadores hasta que lo vemos materializarse, a través de un montaje verdaderamente vertiginoso, desfilan ante nuestros ojos declaraciones de muchos de los implicados, animaciones surrealistas, rótulos con información e imágenes de archivo… desde numerosísimas fotografías hasta las impagables grabaciones en 16mm del cineasta D.A. Pennebaker, sospechoso habitual al que la memoria colectiva le debe no pocos momentos memorables de la historia del rock, especialmente de los 60 y los 70.

Porque, y esto no se puede obviar, el corpus fílmico que compone el material de archivo de Pennebaker sustenta la mayor parte de este documental Revival69: The Concert that Rocked the World, no solo en su metraje, sino también en su argumento, pues gran parte del anecdotario que en este documental se explica, proviene también de lo que supuso el rodaje del festival por parte de Pennebaker y su curioso equipo de filmación. El resultado, al final, es redondo, y no se le puede negar a Ron Chapman su habilidad para aunar todos estos elementos (de tan distinta naturaleza) que conforman el documental en una narración frenética, sin que el resultado sea un pastiche de cosas puestas al azar. Más bien lo contrario, nos encontramos aquí con una historia hilvanada al milímetro, que transita entre la épica y la tragedia, con los necesarios toques de humor e intriga perfectamente dosificados y con una banda sonora realmente variopinta pero igualmente estimulante, que supone el mejor cierre a este documental realmente vibrante.
