El largo viaje a un pequeño planeta iracundo de Becky Chambers
La primera novela de la americana Becky Chambers fue inicialmente autoeditada hasta que el éxito y los premios, el Hugo o el Arthur C. Clarke entre ellos, la llevó a publicar en infinidad de países. Ahora Becky Chambers es uno de los grandes nombres de la ciencia ficción actual. Se crio rodeada de ciencia y adicta a series como Star Trek o la saga de Star Wars. Estudió Artes Escénicas y trabajó en la administración de un teatro hasta que decidió dejarlo todo y convertirse en escritora gracias a un crowfunding. De ahí nació este El largo viaje a un pequeño planeta iracundo. Y aunque esta pequeña joya, pueda parecer una simple space opera, es mucho más. Es un viaje al corazón de sus personajes, los tripulantes de La Peregrina.
Rosemary Harper, una humana nacida en Marte, se une a la tripulación de esta vieja nave tuneladora. Es su primer trabajo y no sabe muy bien qué se va a encontrar. Justo en ese momento, el capitán Ashby Santoso recibe una oferta de un trabajo que no puede rechazar. Esta se convertirá en el trabajo que cambiará sus vidas. Tienen que construir un túnel interestelar hasta un planeta lejano en una zona, digamos que, un poco conflictiva.
Rosemary se sube a la Wayfarer para escapar de su pasado, pero al hacerlo, logra encontrar a una verdadera familia en la tripulación que la acompaña. Una tripulación multiespecie con Sissix, la piloto Aandrisk que se convertirá en buena amiga; Dr. Chef el médico y cocinero de a bordo; Jenks y Kizzy, los ingenieros humanos que mantienen la nave de una pieza; Corbin, el algólogo que se encarga del combustible; Lovey, la IA de la nave y Ohan-Sianat, el navegante de la nave.

Con ellos emprendemos un viaje que cambiará sus vidas. Es una oferta de trabajo única a la que no pueden decir que no, pero que conllevará numerosos peligros y obstáculos que los unirán como tripulación. En el espacio reducido de la nave Wayfarer, sus tripulantes tendrán que aprender a convivir y a formar lazos para sobrevivir. Todos, además, guardan sus pequeños secretos que se irán desvelando poco a poco.
En El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers consigue que empaticemos con cada uno de los personajes, haciendo que vivamos sus aventuras con emoción hasta el final y que nos preocupemos de su devenir. Es un trabajo profundo de personajes que, a pesar de los obstáculos, sabe transmitir con optimismo a lo largo de toda la novela. Todo esto lo hace, a pesar de una construcción de mundo impresionante, manteniéndonos cerca de los pequeños detalles, de las pequeñas grandes historias de sus personajes. Siempre dándonos el espacio necesario para usar nuestra imaginación y dejándonos llevar.
Divertida, pero también reflexiva y profunda, El largo viaje a un pequeño planeta iracundo te engancha desde las primeras páginas y ya no te suelta. La tenéis publicada en castellano por Insólita.
