¿Por qué lo llaman Cumbres borrascosas cuando podría ser cualquier otra cosa?

Por fin me decidí a ver Cumbres borrascosas, la adaptación que Emerald Fennell ha hecho del clásico de Emily Brontë. Tenía mis reservas sobre si ir o no a verla, toda la gente que conozco que había leído el libro echaba pestes. Y tengo que decir que con razón. Así que tocó mentalizarse para ver la película, pensando que aquello no tenía nada que ver con el libro. Creo que es la única manera de disfrutar del film y no salir con un enfado monumental. Que sí que ya sabemos que le has puesto este título para que la gente pique y vaya a verla, seguramente porque sabías que crearía polémica. Y que además es “tú visión de lo que viste cuando leíste el libro”. Y en eso, no se puede poner ninguna objeción. Pero para eso, con un “basada ligeramente en Cumbres borrascosas” habría quedado mejor.

Como película, Cumbres borrascosas es muy entretenida y disfrutable. Visualmente es una gozada. Y el diseño de producción, los trajes, los escenarios, todo es espectacular. Los toques oscuros de Emerald Fennell, que ya vimos en sus anteriores trabajos como Saltburn, están ahí: la oscuridad de sus personajes, las relaciones familiares retorcidas, la opulencia de las clases altas, la degradación y la inmoralidad y por supuesto, el sexo.  

Lo que pasa es que, a inmoralidades, y sin necesidad de sexo ni enseñar carne, no le gana nadie a nuestra querida Emily Brontë. Una señora que a pesar de no haber vivido una experiencia así, supo usar su imaginación para crear una obra maestra llena de emociones, perversidades y amores retorcidos. Y es una lástima que Emerald Fernnell no haya aprovechado a dos personajes tan despreciables, porque tanto Catherine como Heathcliff lo son, y no les haya sacado todo el partido turbio y oscuro que podrían haber tenido. Para más delito, con un Heathcliff que Darcyseaba por momentos. En el libro, ambos protagonistas son crueles y egoístas a más no poder. Y lo demuestran con sus acciones. Algo que aquí se queda en agua de borrajas. Les falta maldad.

Porque no nos engañemos, Cumbres borrascosas no es una historia de amor romántico, que es lo que nos parece querer vender el tráiler y el hecho de que el film se estrenara el día de San Valentín. No, Cumbres borrascosas es una historia de amor tóxico. De amor atormentado. Es la historia de dos personas retorcidas, que se aman, pero se odian, y que destrozan y se hacen daño al mismo tiempo y lo hacen con una malicia sin igual que ni Margot Robbie ni Jacob Elordi muestran.

No vamos a hablar ya de personajes que desaparecen como el hermano de Catherine, Hindley, que es fundamental para entender por qué Heathcliff es como es. Y que aquí parece haberse fusionado con el padre de la protagonista. O que Heathcliff que era descrito como un gitano de piel oscura se haya transformado en un Jacob Elordi sin camisa y enseñando abdominales a la menor ocasión, que en una fría campiña inglesa en la que viven, parece poco saludable. A pesar del gusto visual que pueda provocar.

Si te olvidas de todo lo que el libro y sus personajes significan, Cumbres borrascosas es una película entretenida y visualmente atractiva, pero es difícil abstraerse. Estamos hablando de un libro y de una autora que retrata la perversión y la maldad humana de una manera tan brutalmente magnífica que es difícil que la comparación no derrumbe el resultado. Lo siento Emerald, pero Emily es mucha Emily. La Brontë es una mujer que vivió hace dos siglos una corta vida en una rectoría de la que su padre era pastor, sin apenas relación con el mundo exterior y que, aún así, supo reflejar lo peor del alma humana con su pluma como nadie antes lo había hecho. Y eso es difícil de superar.  

Aquí os dejo la reseña que hice del libro en su momento. Os animo a leerlo sin falta.

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