Linghun. Ai Jiang.

Existe un lugar especial. Una ciudad que se llama HOGAR. Allí va la gente que no es capaz de dejar marchar a sus seres queridos. Wenqi y sus padres acaban de mudarse allí. Para poder convertirse en habitantes de HOGAR han tenido que dejar todo atrás y cortar lazos con sus trabajos, el resto de su familia, sus amigos. Toda su vida. Abandonada. Sin mirar atrás. Es la única manera en la que conseguirán contactar con el ser querido que ya no está. Este es el argumento de la primera novela de Ai Jiang, Linghun, ganadora del Premio Bram Stoker y del Premio Nebula en la categoría de Ficción Larga.

Jiang nos cuenta la historia desde tres puntos de vista diferentes. Los de tres de sus personajes. Wenqi, la joven que acaba de mudarse a HOGAR y aún no sabe cómo funciona. A través de ella conoceremos cómo se ponen en contacto los muertos con sus familiares. Liam, un joven que lleva mucho tiempo esperando con su familia a que una de las casas de HOGAR quede libre para poder entrar a vivir. Y, La Señora, una mujer mayor que parece que es la que más tiempo lleva viviendo en HOGAR. No quiero contar demasiado sobre la trama para no revelar mucho. Es mejor que lo leáis y lo descubráis página a página.

Ai Jiang consigue contarnos mucho sin contar demasiado en este relato de terror y casas encantadas en el que va creando una atmósfera malsana que va creciendo por momentos. Cuando llegan a ese lugar, todo parece un suburbio más en Canadá, pero poco a poco descubrimos con Wenqi que hay muchas cosas que no son normales en HOGAR ni en sus habitantes. Ni siquiera en los que acaban de llegar como la familia de Wenqi. Una familia que emigró desde China a Canadá, que perdió a alguien que quería y que conserva algunas de sus tradiciones. También se habla en el libro de la inmigración y de cómo sufren por adaptarse las personas que lo dejan todo por un nuevo hogar.

Linghun es emocionalmente desgarradora. Una obra que habla de la familia, el dolor, la perdida, la aceptación de la muerte, pero también de la humanidad y de lo que pueden llegar a ser y convertirse las personas para conseguir lo que quieren. Y, por supuesto, de lo terrible que puede ser que no dejes irse a los que ya se han marchado. Edita Dilantando mentes y es un libro que se lee en un suspiro. Incluye además dos relatos también de la autora, “Yôngshí” y “Balancín”. Una lectura adictiva y una autora de la que esperamos seguir leyendo y mucho.

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