Kokoro. Natsume Sōseki.

Mi primer acercamiento a Natsume Sōseki fue Soy un gato, un libro pausado en el que un gato nos cuenta sus vivencias personales. Una maravilla que me dejó con más ganas de descubrir a uno de los autores fundamentales de la literatura japonesa. Kokoro es, además, uno de sus mejores libros, así que no había duda de que ese sería el siguiente que leería.

Muchos de los libros de Natsume Sōseki se basan en sus experiencias personales y en Kokoro encontraremos mucho de ello. Natsume Sōseki es el seudónimo literario de Natsume Kinnosuke. Nacido en 1867 cerca de Edo (lo que ahora es la actual Tokio). Era descendiente de una familia de samuráis venida a menos y el menor de seis hermanos. A los dos años, sus padres lo dieron en adopción a uno de sus sirvientes. Con ellos vivió hasta los nueve. Posteriormente, instado por su familia natural, estudió en la Universidad Imperial de Tokio, aunque ellos querían que cursase arquitectura, él prefirió estudiar lengua inglesa. Tras graduarse empezó a ejercer como profesor, primero en Tokio y después en una escuela rural remota, algo en lo que basaría su novela Botchan.

En 1900 el gobierno japonés le concedió una beca para estudiar en Inglaterra. La beca era simbólica y no daba para mucho. Así que el joven Sōseki pasó bastantes penurias. Seguramente, pasó su época más solitaria y los años más tristes de su vida, leyendo libros sin parar y paseando por las grises y frías calles inglesas. A su regreso a Japón en 1902 sucedió a Lafcadio Hearn como profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Imperial de Tokio. Y en 1903 empezó a publicar haikua, hasta que en 1905 llegó su primera novela Soy un gato, del que os hablaba antes. Con Botchan alcanzó la fama. Fue un auténtico best seller y una de las novelas japonesas más leídas de la historia del país.
De las catorce novelas que escribió Natsume Sōseki, Kokoro pertenece a su etapa más madura. En ella conocemos a un joven universitario que en una playa se encuentra a un hombre de mediana edad, que acaba convirtiéndose en su sensei. Entre ellos surge una amistad bastante imprevisible en un principio, ¿qué pueden tener en común?
No será una amistad fácil, el joven está ávido de saber y el hombre es receloso de contar su pasado, las experiencias que han conformado su vida y le han hecho ser el hombre que ahora es. Este particular sensei no sale casi de casa, no quiere relacionarse con la sociedad, no parece querer dejar huella con su pensamiento. Y el joven quiere aprender de él.
Kokoro se divide en tres partes. La primera y la segunda narradas por el joven y la última por su maestro. En la primera conocemos el inicio de su amistad y las dificultades del joven para acercarse al maestro, para que este se abra y le cuente su vida. En la segunda, el padre del joven enferma y este tiene que partir al pueblo. La familia espera que como primogénito se encargue de la herencia familiar, pero él no está seguro de querer hacerlo. En la tercera parte, el maestro toma la palabra y le contara al joven, y a nosotros, la historia de su vida.
No voy a contar más para no desvelar la trama. Tenéis que leerla. Natsume Sōseki nos habla en Kokoro de la amistad, de cómo se crean los pilares que unen a dos personas. Pero también es una novela que profundiza en sentimientos tan humanos como la duda, los celos, el miedo, el deber y, sobre todo, la culpa y cómo condiciona nuestras vidas. Una novela para leer, reposar y pensar, una novela que se queda. Una obra maestra de un maestro, Natsume Sōseki. Kokoro está editada por Impedimenta. Recomiendo leer la interesantísima introducción después de leer el libro para que no os haga spoilers, ahí conoceréis que partes de la vida del autor inspiraron esta obra.