Jane Smiley, las raíces familiares

Heredarás la tierra es el segundo libro que me leo de Jane Smiley (gracias a la recomendación a Srta. Devoralibros que me hizo descubrir a esta autora) y no será el último. El primero fue La mejor voluntad y en aquel ya se entreveían los temas que rondan la mente de esta escritora norteamericana que sabe retratar las América más profunda a la perfección. Una América actual pero que clava sus raíces en el pasado y en la tierra.

En La mejor voluntad, Jane Smiley nos contaba la historia de Bob Miller, un hombre que ha hecho realidad su propio sueño: tener una granja en lo alto de un valle, una granja autosostenible, sin necesidad de electricidad, haciendo que la tierra le de lo que necesita. A unos kilómetros del pueblo. Una granja donde él y su mujer Liz crían a su hijo en sus mismos ideales. Y es precisamente ese hijo, un niño, el que empezará a hacer que esos ideales tan bien cimentados se tambaleen. No quiero contar mucho más. Hay que leerlo.

En Heredarás la tierra las mujeres son las protagonistas, también son hijas curiosamente las desencadenantes de la trama. Mientras Liz seguía los pasos del sueño de su marido en La mejor voluntad, en este libro tres hermanas heredan la tierra que la familia de su padre, Larry Cook, ha cultivado durante décadas. Convirtieron un terreno pantanoso en una de las granjas más prosperas de la región de Zebulon, en Iowa. Larry cede las tierras a sus hijas en vida, decisión que toma durante una celebración con amigos. Casi en un arranque sorprendente e improvisado. Ha dedicado toda su vida a la tierra, él es la tierra.

Sus tres hijas no pueden ser más diferentes. Y reaccionan de forma distinta a este anuncio. La buena de Ginny vive frustrada porque no puede tener hijos mientras adora a sus sobrinas hijas de Rose que lucha contra una enfermedad y Caroline que es la pequeña, la más independiente, la que ambas hermanas ayudaron a salir de allí, estudiar una carrera y convertirse en abogada. Es precisamente Caroline la que se muestra reticente a esta decisión de su padre. Ella no quiere granja, no le interesa. Así que el padre, ni corto ni perezoso, la deja fuera de la herencia dándole un portazo en las narices. Este es el primer indicio de resquebrajamiento de esta familia que parecía sostenerse, y digo parecía con razón, sobre unos pilares muy bien asentados.

El patriarca empezará a comportarse cada vez de forma más extraña y ellas, empezarán a reaccionar de forma diferente. Las cosas están cambiando y no precisamente para bien. Las relaciones entre ellas se verán afectadas de forma permanente por la actitud de su padre. Y lo que había comenzado como un nuevo inicio en el glorioso capítulo de las prosperas tierras de los Cook deriva en algo mucho más oscuro. Secretos ocultos que se desvelarán, actitudes inesperadas, giros dolorosos,…Heredar la tierra tiene un precio quizás demasiado alto para las hermanas Cook, ¿estarán dispuestas a pagarlo?

Smiley es una maestra a la hora de mostrar la tensión en aumento que se produce en el seno de esta familia. En los ideales que un padre continuó cultivando como hicieron sus antepasados, pero que sus hijas, cada una con su propio camino, no seguirán. Las situaciones se complican y desbordan a marchas forzadas y las hermanas, sobre todo Ginny, la gran protagonista, se verán obligadas a hacer cosas que quizás nunca se imaginaron que harían. Esto cambiará sus vidas para siempre. Y no desveló más, porque hay mucho jugo que sacarle y no quiero hacer espóileres. No os perdáis esta gran novela editada en castellano por Sexto Piso Editorial. Sin duda, Smiley es una autora a tener muy en cuenta.

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