Americana Film Fest (I): Nuestro lugar en el mundo

El Festival de Cine Independiente Norteamericano de Barcelona ha llegado ya a su edición número doce y lo ha hecho creciendo, año tras año. Apenas once largometrajes conformaban la programación de su primera edición en 2014; en 2025 han sido nada menos que 39 largometrajes y 22 cortometrajes repartidos en varias sedes. La principal, los Cines Girona, que han acogido la mayor parte de las proyecciones; pero también la Filmoteca de Catalunya (donde hasta el 30 de marzo se podrá ver la retrospectiva dedicada a Ira Sachs), los cines Texas, el Phenomena o el Zumzeig.
Además de las proyecciones, y como ya viene siendo la costumbre, diversas actividades paralelas han enriquecido la programación del festival: sesiones especiales para profesionales y estudiantes de cine, una noche de stand up, una masterclass sobre cómo producir y programar un festival de cine…
Cinco secciones principales han conformado la programación del Festival: Tops, que muestra producciones de cineastas ya consolidados; Next, que focaliza en futuras promesas; Docs, que se centra en mostrar algunos de los documentales más interesantes producidos en el último año; Shorts, que ofrece una pequeña muestra de cortometrajes; y la retrospectiva, dedicada este año a Ira Sachs.
A continuación, y a lo largo de tres crónicas, os hablaremos de algunas de las películas más interesantes que hemos podido ver durante estos días.
Harvest (Athina Rachel Tsangari)
Sección: Tops
Quienes estéis familiarizados con el nombre de Athina Rachel Tsangari os preguntaréis qué hace su último film en un festival como el Americana. La directora griega, responsable de títulos como Attenberg (2010) o Chevalier (2015) regresa esta vez con una coproducción (EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Grecia) que adapta la novela homónima de Jim Crace. Harvest retrata una comunidad rural aislada. No somos capaces de ubicarla con exactitud en el espacio y el tiempo, las pistas que se nos dan son escasas. A ella llegan un cartógrafo, un banquero y un inmigrante, y la supuesta estabilidad de la comunidad se verá de repente amenazada. Athina Rachel Tsangari abandona el humor negro y la crítica a la masculinidad, tan tóxica como absurda, de Chevalier, y nos ofrece esta vez una obra opresiva y perturbadora con reminiscencias a Dogville (Lars von Trier, 2003). Una fábula perversa dominada por la magia, las supersticiones, la violencia y la visceralidad. Un film tan hermoso como incómodo, en el que la naturaleza tiene una gran parte del protagonismo. Harvest cuenta con la fotografía de Sean Price Williams (a quien el festival dedicó su retrospectiva en 2024) y es su impecable factura visual, sin duda alguna, uno de sus mayores atractivos. Una obra que desarrolla su trama de modo un tanto irregular, pero cuyas imágenes poseen un innegable poder hipnótico. Una arriesgada ruptura respecto a sus films anteriores que nos hace preguntarnos cuál será su camino a partir de ahora.

Janet Planet (Annie Baker)
Sección: Next
Uno de los errores más frecuentes al dirigir una ópera prima es la incontinencia narrativa, la necesidad irreprimible de contar, mostrar y demostrar demasiadas cosas en un único film. Y es por esta razón que películas como la que nos ocupan se agradecen tanto. Un impecable debut de aparente sencillez que contiene en su interior muchas más capas de las que parece mostrar a primera vista. Un film pausado que presta especial atención a los pequeños detalles. Una obra sugerente y profunda que reflexiona sobre la naturaleza humana, sobre la infancia, sobre lo que implica crecer y perder la inocencia, sobre cómo nos relacionamos con los demás. Una obra que no le tiene miedo al silencio y que muestra la cotidianidad de un verano cualquiera a principios de los años noventa en una zona rural de Massachusetts, donde una niña de once años llamada Lacy convive con su madre Janet; dos personajes fascinantes que intentan encontrar su lugar en el mundo. Annie Baker, con una amplia trayectoria como dramaturga, da el salto del teatro al cine con fluidez, sin estrépito, aprovechando su experiencia en la narración de historias, en la creación de diálogos tan honestos como verosímiles, tan sencillos como cargados de profundidad existencial. Un sorprendente debut sin duda, a tener en cuenta.
