Los eduardianos. Vita Sackville-West.

En uno de mis últimos viajes a Londres visité la librería en el Regent’s Canal Word in Water. Un pequeño barco librería con algunas joyitas lectoras. Este es uno de los libros que se vino conmigo. Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de Vita Sackville-West, desde que conozco su relación con la gran Virginia Woolf que inspiró el personaje de Orlando. Y tengo que decir que no me ha decepcionado. Los eduardianos retrata la vida de la aristocracia inglesa en los últimos años del reinado de Eduardo VII. Los últimos coletazos de un estilo de vida ampuloso que marca el destino del joven Sebastian, el protagonista.

Vita Sackville-West publicó en 1930 Los eduardianos a través de Hogarth Press, la editorial de Virginia y Leonard Woolf. Vita no le dio importancia a este libro, que escribió por puro entretenimiento y para ganar dinero. De hecho, con el tiempo no es que lo rechazase, pero se distanció de él. Fue un éxito de ventas, sino uno de los libros que mejor se vendió de Hogarth Press. Llegó a vender 800 ejemplares al día.

Chevron, la mansión en el que viven los protagonistas es el vivo reflejo de Knole, la casa de Vita que perdió cuando su padre murió. A pesar de ser hija única, al ser una mujer, la propiedad pasó al siguiente familiar hombre en la línea sucesoria, su tío. Así fue como Vita perdió su hogar. Aunque más tarde compró Sissinghurts en Kent y lo convertiría en su preciado jardín. Por cierto, Knole acabó después de la Segunda Guerra mundial en manos del National Trust y se puede visitar. Después de leer el libro, dan ganas de pasear entre sus paredes, ya que la autora hace un retrato fiel del lugar.

En Chevron vive Sebastian, el joven duque con su madre, la duquesa viuda Lucy y su hermana Viola. Su vida llena de fiestas aristocráticas, deberes de clase y mucha hipocresía, le ahoga. Sebastian es la Vita que hubiera podido ser si hubiera nacido hombre, mientras Viola seguramente es la Vita que fue, una mujer rebelde que siguió su propio camino.

El libro está dividido por capítulos cuyo título marca la trama. El primero es Chevron, la casa es también protagonista por derecho propio. A través de ella, conocemos los usos y las costumbres de una gran propiedad como esta, pero también los claroscuros de sus ocupantes. Sylvia, el primer amor de Sebastian o Teresa, otro de sus intereses románticos, también nos muestran la historia desde sus puntos de vista. Es Leonard Anquetil, un explorador, quién desata la pasión de Sebastian por algo más, aunque quizás demasiado tarde. Es un extraño, que mira desde fuera todo este mundo encorsetado, que pierde fuelle y brillantez con el paso del tiempo, un mundo enquistado en el pasado al que le quedan pocos días. Esa sociedad hipócrita que de puertas adentro se comporta como le da la gana, pero que considera que las apariencias son lo más importante. Y que parece decir “aunque seas un desgraciado, sonríe y cumple tu papel predestinado”.

Los eduardianos no tiene un solo protagonistas, todo y que la historia de Sebastian vehicula casi todo el relato, se hace a través de todos los que la viven directa o indirectamente. El servicio de la casa, el explorador externo, las parejas de Sebastian, su familia,… Gracias a ellos y a través suyo, la autora nos describe minuciosamente la vida aristocrática de la época con sus normas sociales propias, sus oropeles, sus ceremonias y sus incongruencias. Un mundo que hace que personajes como Teresa, lo admiren por no formar parte de él, pero que a otros como Anquetil, les deje indiferente y lo vean como una trampa para almas inquietas como la del joven Sebastian o su hermana Viola. Los protagonistas del libro están atrapados por el peso de su clase social y de un destino marcado al nacer. Vita Sackwille-West hace un retrato psicológico a la perfección del mundo que tan bien conoció. Y es una gozada poder descubrirlo leyendo Los eduardianos. Lo tenéis en castellano publicado por Tusquets y en catalán por Viena.  

Portada de Els eduardians de Viena Edicions

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