El día que dejamos de ver porno. Carolina Otero.

Si os gusta la música y tenéis algo de interés en lo bueno que se hace en este país, seguramente os sonará el nombre de Carolina Otero. Y sino la conocéis, os recomiendo encarecidamente que escuchéis discos como As I Fade Out con su banda Carolina & Lil’ Knife o su último trabajo Popalina junto a su banda The Someone Elses. Os dejo la entrevista que le hice en Culturaca aquí.

Esta incombustible música, profesora y poeta valenciana es uno de los grandes talentos de nuestra tierra. Uno de esos que hay que reivindicar sin parar. Gracias a su último poemario, El día que dejamos de ver porno publicado por Hiperión, Carolina Otero ha recibido el XXV Premio “Valencia” de poesía en castellano.

Portada del libro de poemas El día que dejamos de ver porno de Carolina Otero

No se me ocurre mejor recomendación literaria tras la celebración del 8M que leer las páginas de este libro que señala y representa con sus versos las violencias a las que las mujeres nos vemos sometidas. Desde el yo, pero también desde el nosotras, Carolina Otero vomita aquello que siente, que sufre, que le duele, que le lacera el corazón. Aquello que ha visto, que ha vivido, que ha leído que otras hemos vivido, que le ha pasado y que nos ha pasado. En toda su cruda realidad. Desde la propia experiencia, pero también desde las de otras mujeres.

En El día que dejamos ver porno nos vemos reflejadas desde la inocencia de la niñez, pasando por la desbocada adolescencia y la revelación de la edad adulta. Nos vemos. Mujeres con amo de amar que sufren en sus carnes lo que significa ser mujer. Mujeres que han amado con un sentido retorcido del verbo amar, el que nos han inculcado desde antes de nacer. Cansadas de vernos reflejadas en los ojos del otro, estos poemas nos hablan desde la primera persona, con nuestra voz, nuestra historia, nuestro relato.

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