El resultado es una película frenética que alterna acertadamente la oscuridad con los toques de humor omnipresentes en el mundo de Marvel. No faltan las reflexiones sobre el bien y el mal, batallas místicas, viajes surrealistas por realidades paralelas, cameos que nos hacen caer la baba y una narrativa construida sobre la idea del amor.
Dolan. No, no es el Nolan de Mementos, Orígenes y Batmans reloaded. D-o-l-a-n. Director de cine quebecqués, deslenguado, apasionado, insultantemente...